El boceras de Sánchez

Pudiera parecer que es con v pero no, es con b y pueden comprobarlo. Boceras viene a ser sinónimo de bocazas, pero con refuerzo, como ya cosa de barra y a gritos. La expresión, rotundamente castellana y en uso donde aún se habla medianamente bien nuestra lengua, esto es en los pueblos y entre gentes de una edad, pues lo de los jóvenes urbanos es una mezcolanza de mínimo vocabulario e “inglesajos” entreverados, la aprendí de niño y me cuadra como definición exacta de algunos especímenes. Que en los pueblos se transformaba en mote. Y desde luego al cachicán designado por Sánchez le encaja como anillo al dedo: Óscar Puente “el Boceras”. Espero que como vallisoletano, donde dicen, y es cierto, que es de los lugares donde mejor se habla todavía la lengua común española e hispana, me sepa reconocer la aportación con un buen relincho o un potente latido. Si hay suerte hasta puede que me bloquee.


Se ganó el puesto en la rehala cuando el emperador Sánchez le confirió el honor de que lo sustituyera para contestar a Feijóo en su sesión de investidura y no defraudó a la recova. Aplaudieron a rabiar cada uno de sus ladridos y la prensa papagayo los multiplicó por la selva entera.


Ahora es ya una estrella y cumple fielmente su cometido. No pasa día sin que dé un latido de llamada y la manada se congregue tras él para lanzarse tras el rastro de la presa señalada. El escupidero de Twitter es su territorio de caza preferido. Es su misión y la cumple fielmente, un día es la presidenta de Madrid, otro el alcalde de la capital, luego por turno cada presidente de comunidad, el último el de Andalucía y como postre y colofón triunfal unos vivas a Bildu, de quien ha aseverado que nadie tiene más derecho que ellos a participar en la vida política. ¿A ver quiénes más pueden poner 853 muertos sobre la mesa?, es lo que le ha faltado por decir. No lo ha dicho. Pero a cambio ha añadido el insultar a quienes se manifestaron en Pamplona contra la indecencia de entregarles la alcaldía, diciendo que estos son los, “malos”, unos antidemocratas, unos fachas, vamos.


El personaje, ya lo es y como tal se comporta, resulta verdaderamente zafio, tosco y grosero. Pero da su juego. O en el desparrame delirante en que está su jefe, como demostró el otro día en el Parlamento Europeo haciendo lo mismo, eso es lo que este cree: Que ya son impunes de todo y para todo tras haberse salvado de perder la Moncloa, aunque haya sido a costa de arrastrarse y arrastarnos a todos. Que es lo que vienen a hacer “el Boceras” y toda la banda. Arrastrase ante los separatistas y los filoetarras e insultar chulescamente a todos cuantos osan criticar tales desmanes.


En eso están y eso vamos a tener que soportar. Esto solo es el principio. Pero esto marca, no crean que no marca. Hay retratos que quedan ya para siempre y de por vida. Y el de Óscar Puente ya está revelado, fijado e impreso.


PD Se me ocurre que al reclamo a Feijóo de que acuda a la Moncloa, éste podía hacerle a Sánchez lo que le hicieron. Seleccionar un “Boceras” del PP y enviarlo en lugar suyo. Pero sin avisar siquiera. Es un disparate, claro. Pero los precedentes lo ha patentado ya el convocante. 

El boceras de Sánchez

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