Las ventas en la rula de Malpica caerán un 40% tras decretarse el cierre la pesca del abadejo

Las ventas en la rula de Malpica caerán un 40% tras decretarse el cierre la pesca del abadejo
Un pesquero zarpando del puerto de Malpica | AEC

La Dirección General de Ordenación Pesquera, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, acaba de decretar el cierre de la pesquería del abadejo en la octava c (al norte de Fisterra). 

 

La medida, muy contestada por los pósitos y las federaciones de cofradías gallegas, entró en vigor a primeras horas del pasado jueves y desde el Gobierno la justifican en base a que la cuota de que dispone España estaría próxima a agotarse.


La decisión ha provocado tanta indignación como preocupación entre armadores y responsables de la Cofradía de Pescadores de Malpica porque va a suponer un recorte drástico de los ingresos de cara a una campaña navideña en la que había grandes esperanzas depositadas en este recurso, para hacer luego más llevadera una “cuesta” de enero marcada por la caída de los precios.


Y es que la prohibición de capturar abadejo se suma a la que ya pesa sobre la sardina y otras pesquerías también en dificultades, como la del jurel, que está casi cerrada, o la del pulpo, que pese a mantenerse abierta, se está viendo muy condicionada por el mal tiempo, que apenas permite faenar. 

 

De esta forma, según señala el patrón mayor de la Cofadría de Pescadores de Malpica, Pedro Pérez Martelo, el sector de artes menores y del palangre están condenados a la inactividad.


El responsable del pósito aporta datos que avalan la importancia que para el sector tenía en estos momento el abadejo, un pescado cuyo precio medio durante la campaña navideña suele fluctuar entre los 7 y los 15 euros el kilo  y que “representa entre el 30 y el 40% del volumen total de la ventas que se hacen en la lonja de Malpica”.
 

Diez barcos afectados


En el puerto de Malpica hay un total de diez embarcaciones afectadas, con una media de tres tripulantes. La mayoría pertenecen al sector de artes menores, pero también hay un palangrero y un volantero.  Este último ya tuvo que desplazarse a la zona situada al sur de Fisterra, lo que implica un incremento de los gastos de combustible, sin olvidar que las descargas de capturas se harán en otros puertos.
 

Pérez Martelo cree que solo es cuestión de tiempo que el palangrero se acabe marchando también,  mientras que a los barcos de pequeño tamaño, al no tener esa alternativa, no les quedará más remedio que amarrar.


En el caso de la pesquería del abadejo llueve sobre mojado, aunque el cierre decretado el año pasado no tuvo tanta incidencia como  en esta  ocasión, porque la medida se tomó cuando faltaban dos semanas para acabar el año.

 
Ahora se ha adelantado casi un mes con lo que las pérdidas serán mucho mayores. Todo ello porque la Administración se empeña en no aceptar la propuesta de cofradías y federaciones de repartir la cuota anual por trimestres, algo que, en su opinión, reforzaría el control y evitaría su agotamiento en plena época navideña.

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